Llegue a eso pueblo para evadirme, a no pensar, a
olvidarme de todo, a bailar y disfrutar…bendito el momento de aparecer allí,
bendita la noche en la que te conocí.
Es curioso, cuantas menos ganas de enamorarte tienes,
cuando ya has tocado fondo y todo
te da igual…bendita la tarde en que tus ojos
me miraron.
Lo que empezó con un pícaro beso y unos cuantos chupitos,
lo que todos pensaban y yo la primera, que iba acabar aquella noche…bendita la
noche que casi cuatro años después no hay quien nos separe.
Tú dices que mis ojitos pedían cariño aquella noche y que
nunca más dejaste de pensar en ellos, es curioso, tú mirada pedía lo mismo
aquella noche.
Bendita aquella noche
en la que por una vez fui yo misma y me deje llevar…bendito aquel lugar
que lugar que nos vio besarnos por primera vez.
Te hiciste derogar pero mi pesadez surgió efecto y una
semana después, en aquel aparcamiento, nuestros labios se volvieron a juntar, y
desde aquella tarde no se volvieron a separar.
Hemos superado tormentas e incluso terremotos, pero
nuestro amor puede con todo y con todos los que han intentado separarnos.
¿Sabes una cosa?
Me basta verte para contemplar mi propia
felicidad.
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